Si tu aplicación funciona en AWS, revisar el gasto empieza por entender qué utiliza y qué necesita para operar. Antes de cambiar la capacidad o retirar un servicio, conviene saber qué función cumple y quién depende de él.

1. Ajustar la capacidad a lo que realmente usas

AWS ofrece recomendaciones de ajuste de capacidad. Compáralas con los horarios de mayor uso, las tareas periódicas y el tiempo de respuesta que necesita tu aplicación. Un promedio bajo puede ocultar una tarea importante que requiere mucha capacidad durante unos minutos.

2. Revisar los compromisos de contratación

Los Savings Plans y las reservas son opciones de contratación que pueden ser adecuadas para un uso previsible. Antes de comprometer un gasto, revisa su duración, qué servicios cubren y sus condiciones. La guía de optimización de AWS explica estas opciones.

3. Distinguir qué tareas pueden interrumpirse

Las instancias Spot son recursos de cómputo que AWS puede interrumpir. Pueden ser una opción para tareas que toleran esa pausa, siempre que el equipo compruebe cómo reanudarlas y que la interrupción no afecte un servicio comprometido con clientes.

4. Revisar qué guardas y por cuánto tiempo

Organiza archivos y respaldos según cuánto se consultan y cuándo podrías necesitarlos para recuperar la plataforma. Define cuándo conservarlos, moverlos o eliminarlos de acuerdo con esas necesidades.

5. Identificar servicios que ya no se usan

Antes de retirar un recurso, confirma con su responsable que no sea necesario para una tarea poco frecuente. Registra el cambio y, cuando corresponda, cómo deshacerlo.